viernes, 23 de noviembre de 2012

Larvas De Escarabajo Acuático



Ayer En Un Poso de agua estancada logre Observar un escarabajo Buceador(Dytiscus marginalis), cerca a el Vi Una Larva de este, Estas Son Depredadores Por Excelencia, Su Taxonomía  Esta diseñada Para Cazar, Sus Mandíbulas le permiten atrapar sus presas fuertemente, sus tácticas de caza son comprensibles.  En el extremo trasero de su cuerpo Posee Dos filamentos caudales por los cuales respira y se sostiene en la superficie del agua.


 Estos Esperan Pacientemente suspendidos, aferrados a rocas, y Algunas veces en el fondo esperando A Que alguna Presa Como la larvas de mosquitos se atraviesen en su camino. Su Dieta Cuando son Pequeños de un tamaño de unos 5mm a 1cm Es Básicamente Larvas de zancudos Y Otras Larvas menores, Después Que crecen mas su dieta son otras larvas de escarabajo Buceador, renacuajos y algunos peces pequeños despistados. Estos Cuando atrapan una Presa Inyectan sus Jugos Grastricos y después acceden a Adsorber a sus Presas hasta dejarlas secas. También Sea Observado un comportamiento, que Cuando Atrapan su Presa las Toma Y Las alzan sobre la superficie, tal vez sea para reducir la resistencia de la presa, puesto a que cambia de medio; Del Agua, a la atmósfera.  Esta Especie Podría ser Utilizada En Algunas zonas de Colombia Para control Biológico de las Larvas de zancudo que Puedan causar enfermedades como el dengue, Fiebre amarilla, etc. Puesto a su capacidad De Controlar esta especies.
Imagenes Tomadas: http://entomologiajalapa.wordpress.com/2007/12/27/el-escarabajo-acuatico/

viernes, 31 de agosto de 2012

Animales víctimas del tráfico de fauna fueron rescatados en Bogotá


Tres especies de animales, que fueron recuperados por la Policía Ambiental y Ecológica, ingresaron al Centro de Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente y que habían sido víctimas del tráfico de fauna silvestre en la capital colombiana.
La secretaria de Ambiente, Susana Muhamad dijo que “Los animales no deben estar encerrados en jaulas o ser adoptados como mascotas. Ellos, al igual que cualquier ser vivo, debe estar en su hábitat natural. El mensaje es para que los ciudadanos no hagan parte de la cadena del tráfico ilegal de fauna, y denuncien a los traficantes”.
Según la Secretaria, los animales que actualmente se recuperan en el Centro de Recepción de Fauna Silvestre de la Secretaría Distrital de Ambiente, son dos cotorras carirrosadas y una lagartija.
Las dos cotorras carirrosadas habitan en la Costa Pacífica, específicamente en los departamentos del Chocó y Nariño y le fueron decomisadas a una persona en la Terminal de Transporte del Salitre, que las trajo desde Ibagué.
Mientras que la lagartija, mejor conocida como tritón, tiene como hábitat natural las selvas del Brasil y la tenía una mujer en la localidad de Usaquén, quien se comunicó con la Secretaría de Ambiente para entregar el reptil. Según la ciudadana la adquirió en Cartagena, donde le dijeron que llegó en un Barco proveniente de Vitória, Brasil.
Además, un ciudadano entregó voluntariamente un insecto mantis religiosa, que también es alimentado y cuidado por los expertos de la entidad.

martes, 4 de octubre de 2011

NUEVAS ESPECIES


Nuevos hallazgos de fauna en expedición científica al Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes

Durante una salida de campo llevada a cabo en marzo de este año, investigadores del departamento de biología de la Universidad Nacional, Sede Bogotá, registraron cuatro especies de aves endémicas, como la rara "Perdiz Santandereana" (Odontophorus strophium), la "Cotorra Montañera" (Hapalopsittaca amazonina), de la cual no se tenían registros para la parte norte de la Cordillera Oriental, el "Inca Negro" (Coeligena prunellei), colibrí cuyo último registro se había dado hacia 1980 y el "Torito Capiblanco" (Capito hypoleucus), nunca antes registrado para esta zona.

Pero los hallazgos no se limitaron a las aves, pues se encontraron seis especies de reptiles no reportadas con anterioridad para el Parque, entre lagartos y serpientes, de los géneros Anolis, Cercosaura, Ptychoglossus, Atractus, Liophis y Pseustes.
El Parque, cuya declaratoria es relativamente reciente, protege un patrimonio faunístico cuya magnitud está por establecerse. En este sentido es fundamental la articulación entre la Academia y la autoridad ambiental, para generar conocimiento que permita mejorar continuamente su manejo y protección en el futuro.
Estas observaciones motivan a los investigadores y a Parques Nacionales, para seguir trabajando en el desarrollo de la línea de caracterización de la base natural, que se encuentra priorizada en la Estrategia Nacional de Investigación de Parques Nacionales Naturales.
Generalidades del Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes
El Parque Nacional Natural Serranía de Los Yariguíes, está localizado sobre el costado occidental de la cordillera oriental colombiana, y se constituye en una unidad bien diferenciada sobre sus estribaciones. Esta en jurisdicción de siete municipios: el Carmen de Chucurí, Hato, Simacota, Santa Helena del Opón, Galán, Chima y San Vicente de Chucurí, en el departamento de Santander.
La vertiente occidental es bastante húmeda debido a la nubosidad del río Magdalena, que se descarga sobre la serranía, dando origen a tipos de bosques que van desde el bosque húmedo tropical hasta los bosques altoandinos; la vertiente oriental es más seca y por ella descienden quebradas de poco caudal.
El sector oriental ha sido reconocido como un refugio biológico de gran importancia ecológica y como un centro de endemismos de aves, con nueve especies: cuatro en la parte seca y cinco en la parte más húmeda al sur, registrados a través del programa Áreas de Endemismo de Aves (AEA) liderado por BirdLife International.
El área cuenta con un sistema hídrico abundante, del cual dependen más de 20 municipios. Está conformado por tres cuencas hidrográficas: cuenca del río Sogamoso, cuenca del río Suárez y cuenca del río Opón. La primera, formada por la confluencia de los ríos Chicamocha y Suárez, desemboca en la parte media del río Magdalena por la margen derecha, siendo su mayor afluente.
Se calcula que gracias a la cantidad de ríos, quebradas y arroyos, las corrientes de la serranía vierten al río Magdalena más de 17'000.000 de metros cúbicos al año. La flora del Parque es rica y diversa.
En las elevaciones superiores se encuentran bosques húmedos tropicales, bosques subandinos, bosques andinos, subpáramos y páramos que encierran una gran variedad y riqueza de ecosistemas en donde se pueden apreciar algunas especies de flora que la ciencia apenas está empezando a conocer e identificar. Se destacan el roble (Quercus humboldtii), el caracolí (Anacardium excelsum), el guaque (Clusia sp.), el guamo (Inga sp.) y el móncoro (Cordia alliodora).
En el inventario de diversidad realizado en la Serranía de Los Yariguíes en el año 2000, se encontraron 37 especies en riesgo, entre ellas: el caracolí (Anacardium excelsum); el laurel (Anibapuchury minor), por el uso de la madera; el sarro cicutilla (Dicsonia sellowiana), por la extracción de la raíz; y la piruja (Dictyocaryum lamarckianum), utilizada para la construcción.
La fauna del Parque se caracteriza por su diversidad de especies, alto grado de endemismo y alta presencia de especies amenazadas y en peligro de extinción. El área ha sido reconocida por su importancia biológica, especialmente en aves, entre las que figuran: el paujil copete de piedra (Pauxi pauxi), la perdiz santandereana (Odontophorus stropium), el carpintero (Melanerpes chrysauchen) y el hormiguero (Habia gutturalis).
Entre las especies de aves endémicas figuran: Capito hypoleucus, Coeligena prunelli y Pionopsitta pyrilia. Existe un total de 88 especies de mamíferos, entre ellos: el mico churuco (Lagothrix lagothricha lugens), las chuchas (Gracilinanus dryas y Marmosa xerophila), el tigrillo (Leopardus tigrinus), el jaguar (Panthera onca), el puma (Puma concolor) y el oso de anteojos (Tremarctos ornatus). Se registran 49 especies de anfibios, entre ellos una especie de salamandra y 14 especies de ranas arbóreas. Entre las 40 especies de reptiles del área hay 19 de lagartos, 19 de serpientes, dos de tortugas y una de caimán.

FAUNA COLOMBIANA: SANTA DEPREDACION



De qué le sirve a la naturaleza que todo sea a su debido tiempo, momento y lugar, si al hombre no le vale nada ese orden? Cada vez que llega marzo, acompañado por el final del verano, la subienda de peces en el Magdalena, las migraciones de aves y el reverdecer de la selva(entre otros fenómenos especiales), se presenta en Colombia una de las mayores masacres de animales de la que se tenga noticia en el mundo entero.

Por esta época, y cada año, una parte considerable de la fauna desaparece en Colombia en nombre de la vigilia o de las costumbres.
Más de doscientas toneldas de carne de chigiro;por lo menos 1.500 aguilas cuaresmeras; entre 15.000 y 20.000 tortugas hicoteas y por lo menos 40.000 iguanas mueren, sagradamente, en poco menos de tres semanas.
Que el chigiro y la tortuga tienen carne blanca , que las águilas cuaresmeras son exquisitas o que su rabadilla produce una grasa a la que se le atribuyen poderes curativos, y que las iguanas están cargadas de huevos afrodisiacos son los principales argumentos que se le escuchan a los cazadores de marzo. Pero nada justifica semejante depredación.
El drama es tan salvaje que se incendian ciénagas, se dejan miles de iguanas agonizar con sus vientres abiertos, se cocinan tortugas vivas y se matan a palo los chigiros para cumplir con un ritual tipo hombre de las cavernas a la hora de la cena.
El gran problema es que no se dejan cumplir los ciclos normales de la vida animal: nacer crecer y reproducirse. Y la extinción de cortos animales, otrora cotidianos, ya se prevé para antes de final de siglo.
Por eso, como una forma de prevenir lo que siempre sucede, aquí va un recuento de este viacrucis animal anual que se elaboró con la colaboración con el jefe de la División de Fauna del Inderena, Bernardo Ortiz Von Halle y sus biólogos.
HICOTEAS: cocinadas vivas Cuando empieza el fenómeno del retroceso de las aguas en verano, las hicoteas se concentran en ciénagas y pantanos de la Costa Atlántica y se entierran en el barro, Ahí también por esta época, llegan los monteadores (cazadores) que armados de palos inician su barrido : donde les suene un toc hueco, ahí está su presa.
Otra modalidad es la quema: incendian los bordes de las ciénagas y cuando los animales salen para salvarse del fuego, caen en manos de los cazadores.
Todo porque su carne es blanca. Exquisita. Y es indispensable en los platos típicos de Semana Santa en la Costa.
Lo triste es que las hierven vivas. Aunque lo peor es que se llegan a cazar entre 10.000 y 20.000, aparte de que no se respetan las hembras, evitando que lleguen a etapas reproductivas.
El Inderena corrobora el dato al afirmar que en sitios como el bajo Magdalena, Sucre (San Marcos) y Córdoba (bajo Sinú), cada vez son más pequeñas las especies que se están decomisando (normalmente alcanzaban los 40 centímetros y ahora no llegan a 25).
Y existe un ingrediente adional: la depredación es por partida dobe. Se come la carne de la tortuga y, de paso, los huevos a los que se les atribuyen poderes afrodisíacos.
CHIGUIROS: Vigilia venezolana Venezuela es uno de los países donde se controla muy de cerca la depredación de la fauna y en especial del chiguiro. Pero paradójicamente es el país que más demanda de Colombia la carne de este animalito.
Legalmente (de los tres zoocriaderos que existen en Arauca y que tienen 11.000 chiguiros) hasta septiembre del año pasado salieron por Puerto Carreño o Arauca rumbo a ese país algo más de 103 toneladas de carne de este animal.
Esa cifra es la mitad de lo que sale ilegalmente para ese país solo en Semana Santa, según el Inderena. Es decir, en ocho días se contrabandea el doble de lo que se produce en un año.
Estudios han determinado que su carne se consume poco en los llanos de Colombia: el colono dice que posee cierto almizcle que le da un sabor raro y que debe prepararse con hierbas aromáticas lo que complica la receta. Pero, como entre gustos no hay disgustos, en Venezuela es muy apetecida.
De ahí que con la llegada de marzo aparezcan en los departamentos de Casanare, Arauca, y Vichada los famosos chiguiros . Su mejor hora: el amanecer, cuando las manadas salen a buscar el agua que tanto escasea en verano y por la que, por cierto, no se quiere al animalito en los llanos: este roedor necesita del líquido para controlar su temperatura, bañarse, reproducirse y hasta defecar. Eso daña el agua e impide su utilización. Además, compite por su alimentación con el ganado: uno solo puede consumir hasta 20 libras de pasto en un día.
Por eso, su caza se considera casi como una obra social. Pero es bien salvaje: los chiguiros encierran la manada con los caballos y simplemente empiezan a repartir garrote para matar el mayor número de estas especies que alguna vez se encontraron en todas las tierras altas de Colombia y hasta en la Costa.
IGUANAS: huevo a cincuenta El que en la Costa no haya consumido huevos de iguana, que tire la primera piedra. Esa costumbre está tan arraigada allá como la del ajiaco dominguero entre los cachacos .
Por esta época del año, las hembras de iguana están preñadas (cada una tiene entre 20 y 25 huevos) y cuando se cazan simplemente se les abre el vientre y se les extraen los huevos en los lugares donde el sol pega con más fuerza. Pero muy pocas completan el ciclo.
Los huevos se comen después. La apetecen algunos indios y gusta mucho en regiones del Alto Sinú (San Andrés, Purísima y San Sebastían), en donde preparan un plato conocido como salpicón . También en Atlántico, Bolivar y la Guajira.
Lo dramático es que cada vez la caza es más despiadada: hasta hace algunos años los cazadores les extraían los huevos haciéndoles una especie de cesárea, junto a la pata derecha, luego procedían a coser y curar la herida con ceniza y limón para que la iguana volviera a procrear. Algunos más salvajes las rellenaban con boñiga o pasto.
Pero el procedmiento es engorroso, y ahora simplemente las matan: a unas 40.000 casa Semana Santa.
AGUILAS: migración mortal Hace más de cincuenta años, cuando el cielo bogotano se cubría de miles de águilas que iban para Norteamérica, muchos parroquianos rezaban porque creían que se trataba del fin del mundo. Pero el único fin que con el tiempo se acercó fue el de las mismas águilas.
Cada año, ellas van de sur a norte por las crestas de las cordilleras, rumbo a su hogar para reproducirse. Pero muchas se quedan en el cañón del Combeima (Tolima).
Se calcula que del grupo total (entre 5.000 y 10.000) más de 1.500 caen en Semana Santa presas de los perdigones.
Es tradición. Cada noche (y entre más oscura, mejor), entre veinte y treinta cazadores matan en promedio unas cuarenta. Para que? Son bocado de cardenal además de que, dicen, la grasa de sus rabadilla sirve para curar males como artritis, asma, bronquitis...
Pero aparte de ello, las consideran enemigas de las fincas porque se comen algunas aves. Lo paradójico es que en Estados Unidos y Canadá es delito matarlas y se les considera amigas del campesino porque controlan plagas.
Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Autor
RUBY MARCELA PEREZ

lunes, 21 de marzo de 2011


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